Cuestión de amor. Se solicita un amor Cap. 2

Hola mis queridos lectores!!!!!!!!!!!!!

Después de semanas desaparecida ya regrese! Esta vez les traigo dos noticias, cada una tan importante como la otra y que me gustaría compartir con ustedes:

1.- Falta poco!! En menos de 15 días se cumple un año desde que comence esta aventura, pero estoy más feliz porque he logrado conocer a muchos de ustedes!!!!

2.- El segundo capítulo de mi nuevo proyecto. Esta vez me atreví a hacer mi primer trilogía titulada: Cuestión de amor. Cada historia se basa en personajes que iran conociendo con el tiempo, la primera es: "Se solicita un amor" y la podrán leer como siempre en Wattpad. Abajo les dejo el adelanto del nuevo capítulo:


Capítulo 2:

—¡No es una opción!
—No pienso discutir esto otra vez viejo. Olvídalo.
—¡No te atrevas a dejarme con la palabra en la boca!
—¿Y qué harás? ¿Despedirme? Espera…. —Me burlé. Mi paciencia tiene un límite y el viejo ya había derramado la última gota. — ¿Me “expulsaras” —Hice énfasis en la palabra— Tal y como lo hiciste con mi hermana?
Y como siempre, la sola mención de mi pequeña hermana lo paralizaba. —No vuelvas a contradecirme Francesco. Necesitas una esposa, una familia que te apoye.
—¡No lo necesito! He pasado toda mi vida solo y así seguiré, así que deja de joderme con lo mismo todos los malditos días.
—Si no te casas antes de que termine el año, jamás serás presidente de los hoteles.
—Adelante viejo, hazme el favor de verte suplicando mi ayuda. Si yo no soy el presidente, todo esto —Dije señalando a nuestro alrededor— se acabará.
Salí de la oficina dejando al viejo hablando solo. Tras un par de llamadas, tomé el jet de la familia y me dirigí a Ibiza.
Esa fue la última vez que hable con mi abuelo. A los pocos días murió de un ataque al corazón, inmediatamente regrese a Florencia para el funeral. Con el paso de los días, se empezó a notar la tensión. Nadie sabía quién sería el sucesor del viejo, o al menos nadie lo decía en voz alta.
Durante varios meses, un grupo de abogados se hizo cargo de la empresa hasta la lectura del testamento del abuelo. Pero había algo que no me dejaba tranquilo. Conocía muy bien al viejo y sabía que incluso muerto haría todo lo necesario para cumplir sus deseos.
Y así lo hizo.
Daba vueltas por mi departamento. Estaba loco. Furioso. Molesto. Indignado. Frustrado pero sobre todo Furioso.
El maldito viejo lo volvía a hacer y esta vez no podía solo dejarlo hablando, mientras me alejaba. No.
—¡MALDITA SEA! —Grite por milésima vez en el día. Eran las siete de la mañana y ya había acabado con la botella de Whisky. La rabia drenaba cada parte de mis pensamientos y lo único que deseaba era poder sacar al viejo de su tumba solo para poder enterrarlo yo mismo.

¡UNA PUTA ESPOSA!


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